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miércoles, 31 de octubre de 2012

Detesto ser la que va detrás y te levanta

Me saca de mis casillas.
Es prepotente, cruel y realmente hipócrita. A veces la miro y me entran ganas de vomitar. Carita de ángel, ojos de víbora, e intenciones sutilmente malvadas. Se cree mejor que la mayoría de  la gente, y solo es una más. Me revienta esa forma que tiene de colocarse el pelo, esa sonrisita falsa y esa manía de acojonarse cuando alguien la grita. También he de reconocer que tiene algo fascinante, que a la vez me da miedo y me atrae. Siempre va como un torbellino, llevándose a quien sea por delante. Le gusta reírse, y tiene miles de sonrisas distintas para cada persona y cada situación. Es bastante predecible, lo cuál me tranquiliza.
De verdad, es que la odio. No la puedo de ni ver. Es cómo el huracán Sandy, destroza todo lo que toca. Lo peor es que se da cuenta, y aún así no para, tiene la necesidad imperiosa de seguir avanzando, destruyendo todo a su paso. Al principio parece una insignificante ráfaga de aire, de esas que te alborotan el pelo una mañana de otoño y que luego se van, sin apenas dejarte un recuerdo o un cabello fuera de lugar. Pero poco a poco va adquiriendo más violencia y más fuerza, y acaba dejando ciudades en llamas y un extraño recuerdo de odio e incomprensión. A fin de cuentas, es la naturaleza. Por qué actúa así, es un misterio, yo creo que no lo sabe ni ella.
Lo que sí está claro es que no quiere ser un recuerdo huidizo e insignificante, quiere estar ahí. Por lo menos hasta que sus víctimas se tranquilicen y vean  que es eso...solo aire.

Solo soy eso. Solo soy aire





jueves, 20 de septiembre de 2012

azul cyan

"Mi muñeca, desde entonces, la llamó"

Todas querían reflejarse en el mar de tu mirada, pero a mí me gustaba mirar más allá. Azul oscuro con ellas, azul  kyaneos," como el mar Egeo de noche" te dije una vez. Para mí era un azul translúcido, cómo el cristal, y me permitía verte por dentro. Pensaba que por cada lágrima que llorabas se derramaba un poquito de ese océano que todos veían, pero que solo conocíamos tú y yo.
Tu forma de besar me recordaba a las mareas, impredecibles y cambiantes según la forma de la luna. Esa misma luna que un día dijiste que me comprarías...y cuyo contrato aún tengo.
Pero tranquilo, que seguirás pudiendo vender estrellas. Te doy permiso para que se las regales a ella, pero solo a cambio de que le hables de mí. Quiero que le digas quién fui yo, que tenía los ojos color verde botella y sonrisa perenne, con excepciones a finales de junio y comienzos de enero. Y por favor, quiérela. Quiérelos.


Para ti, mi azul cyan. Por guiarme siempre con tu faro, aunque ahora estés tan lejos.

viernes, 31 de agosto de 2012

Como Venecia sin ti

Eres experto en quedarte. 
Experto en jugártela por lo que quieres, en no darte por vencido. En mantenerte firme, en luchar contra los elementos, en esperarla aunque ella no quiera. Le comprarías mil ramos de flores, la luna, le comprarías el universo si fuera necesario. Da igual las veces que te diga que no, porque la has visto, y sabes que tarde o temprano, ella te verá a ti. Porque en el fondo sabes que comenzó a observarte mucho antes, pero prefirió esperar a que tú fueras. Te dan igual las demás, porque sabes que ninguna podrá ofrecerte lo que tiene, ni podrá hacer que te sientas igual. Pueden venir cientos, miles, millones, que ninguna será como ella.
Y yo no sé si aplaudirte o avergonzarme. Tú eres experto en quedarte, y yo soy experta en irme. Para siempre es mucho tiempo, y yo no me juego la boca por los labios de nadie.
Evito el fuego, porque sé que quema, y no sé si es que soy una visionaria o estoy destinada a morir helada.